viernes, 24 de junio de 2011

La orquídea

Papá y yo nos casamos el 8 de abril de este año, apenas tres meses después de que te fuiste, cariño....supongo que tratábamos de buscar algo de ilusión entre tanto dolor, algo alegre aunque no tuviésemos nada que celebrar.

Ese día nos regalaron varios centros de flores. El más especial fueron unas orquídeas blancas, tan bonitas... Ya sabéis cómo son las orquídeas de delicadas, al menos a mí nunca me han durado mucho tiempo.

Parece extraño pero a día de hoy, nuestra orquídea no sólo sigue con nosotros sino que tiene una flor nueva y además, seis capullitos que se van a abrir...Será casualidad, dirá todo el mundo, pero yo sé que no, para mí es una prueba de que estás aquí, Vicky, en la orquídea que yo cuido cada día.

Nadie me puede asegurar lo contrario así que ¿por qué no creer eso? Para mí lo es. Y con eso ya vale.
Te quiero princesa. No te vayas nunca mi amor.

domingo, 19 de junio de 2011

Lo que yo creo

¿Dónde estás princesa?
No sé dónde estás pero cada día tengo más claro que después de esto, hay algo más....tiene que haber algo más, este sufrimiento ¿para nada? no puede ser para nada....si la propia naturaleza hizo cosas justas, esto tiene que colocarlo también en su sitio, cuando sea y donde sea....

Yo creo que Vicky era especial, que algunos son diferentes y por eso se van antes, porque ya lo saben todo, no tienen nada más que aprender aquí....Y por eso están en un sitio especial. No podían seguir aquí.

Esta idea, completamente irracional y sin base científica, a muchos les parece una locura. Sin embargo, el hecho de creer en Dios, que es igual de absurdo y carente de lógica, a todo el mundo le parece correcto. Incluso en determinados ámbitos, si no crees en Dios, te miran raro. Y en cambio, tampoco tiene explicación. Es la sociedad la que le ha dado el sentido.

Entonces, si algunos creen en Dios, ¿por qué yo no voy a creer en otra cosa? ¿por qué no creer que nuestros hijos eran especiales? ¿por qué no iba a ser así? ¿qué sabemos?

Princesa dime dónde estás. Ayúdame a encontrarte, a reconocerte. Mándame alguna señal, por favor.
Te quiero

sábado, 11 de junio de 2011

En otro mundo

Desde hace algunos días, una idea ronda en mi cabeza cada vez con mayor intensidad....y es que tú no eras de este mundo, hija. No, no podía ser, no podías estar porque este mundo era demasiado imperfecto para tí....una niña como tú no podía estar aquí....tu expresión, tu risa, ese brillo en tus ojos, esa manera de observar como si ya lo supieras todo

He visto tantos bebés y ninguno tan bonito y tan despierto como tú...era imposible, eras especial y no podías quedarte cuando ya lo sabías todo....no sé dónde estás cariño y tampoco sé si a mí me corresponderá algún día alcanzar ese espacio donde vives ahora pero si no es así, mi amor, ya sabes que mamá te quiere más que a nadie y que te echo de menos cada día, cada hora, cada segundo de mi tiempo.

Te quiero princesa

jueves, 2 de junio de 2011

Las reglas del juego

  Eres un jugador en el riguroso juego de vivir.
  No puedes culpar al juego si no crees en las reglas o no te ocupas de recordarlas.
  La primera regla del juego es que todo jugador muere.
  Nadie sabe cuando llegará, a menudo los más jóvenes y los mejores se van primero.
  Todos tienen que jugar.
  El juego sigue para siempre o hasta que ganes.
  Ganas si encuentras la muerte antes de que ella te encuentre a ti.
  El premio es la vida.