jueves, 5 de mayo de 2011

Ni un solo día

Ni un solo día desde aquel maldito 3 de enero
Ni un solo día desde entonces he dejado de llorarle a mi hija.
El dolor ha inundado todo de tal manera que me he instalado en él, incluso podría decir que me siento cómoda en él, que estoy acostumbrada a convivir con él y cuando en algún instante desaparece, le hago volver.
Porque ya no sé vivir como antes.
Mi princesa, mi pequeña Vicky, cuánto te quiero cariño, cuánto deseo verte, abrazarte, besarte....cuánto te echo de menos mi niña.

3 comentarios:

  1. Dolor, dolor, dolor.....sentimiento humano es y aunque desgarra, no se trata de huir de él, tú lo has dicho, te acostumbras a convivir con él.... No es fácil, Mercedes, pero estoy segura de que puedes, podéis.
    Miles de besos y un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
  2. Ay Mercedes...
    No sabíamos qué era el dolor hasta que se fueron nuestras niñas...
    No sabemos qué camino irá tomando, si acabará controlándonos o finalmente nos olvidaremos de él (sólo de él).
    Pero jamás el olvido podrá arrebatarnos ninguno de nuestros recuerdos... los llevamos tatuados en el alma, y ellos nos conducirán de regreso a la primavera... ya lo verás...
    Un beso enorme y otro al azul.

    ResponderEliminar