Aun hoy me sigo preguntando por qué. Por qué tú, por qué nosotros. Ya sé que no hay un por qué, o al menos no lo sabré en esta vida, pero supongo que es inevitable preguntarnos por qué nos tocó a nosotros.
Y ¿por qué no? Quizá esta es la pregunta, le toca a mucha gente, ¿por qué a nosotros no? ¿es que nos creíamos especiales? ¿intocables? qué tontos somos, qué soberbios y qué prepotentes, para pensar que nosotros estábamos más allá del dolor, que somos invulnerables ante la vida....
Pero nos dimos de bruces con la realidad, esta que quisiera no conocer....nos topamos con el dolor y ya no se va....una vez conocido este dolor, no se va.
Vicky enséñanos algo hija, enséñame a ver con otros ojos y dime dónde puedo encontrarte.
Te quiero cariño
Estimada Mercedes,
ResponderEliminares inevitable preguntarnos el "porqué" de nuestro sufrimiento y dolor del alma.
No existe palabra para definir a unos padres que han perdido a su hija.
Anoche pude ver la hermosa carita de Vicky y, al menos, ese es un gran paso adelante para poder ir manejando el dolor.
También he podido leer fragmentos de tu recomendación de F. Umbral, una expresión sublime de lo que significa nuestra pérdida.
Durante el día de ayer pude vivir una hermosa experiencia que me dio señales de que Julia está entre nosotros, quizá lo cuente en Alaia. Con el paso del tiempo y el día menos pensado tu también verás señales que te enviará tu pequeña princesita.
Un fortísimo abrazo.
Antonio Angel (padre de Julia)