sábado, 7 de mayo de 2011

Papá, tú y yo

Sabes princesa que papá y yo nos hemos puesto de pulsera las dos cuerdas de uno de tus baberos.... y esta semana que papi está fuera, cuando nos vemos por el Skype, todas las noches me enseña su pulsera....para que yo vea que tú sigues con nosotros, de esa manera...de una manera que no me vale pero me tengo que aguantar con ella, porque no hay otra....

Me da mucha pena, Vicky, ver a papá así. Me da mucha pena ver a ese tiarrón que es papá así de frágil.
Me da tanta pena, cariño....
Te quiero princesa

jueves, 5 de mayo de 2011

Ni un solo día

Ni un solo día desde aquel maldito 3 de enero
Ni un solo día desde entonces he dejado de llorarle a mi hija.
El dolor ha inundado todo de tal manera que me he instalado en él, incluso podría decir que me siento cómoda en él, que estoy acostumbrada a convivir con él y cuando en algún instante desaparece, le hago volver.
Porque ya no sé vivir como antes.
Mi princesa, mi pequeña Vicky, cuánto te quiero cariño, cuánto deseo verte, abrazarte, besarte....cuánto te echo de menos mi niña.

sábado, 30 de abril de 2011

En el grupo de duelo

Dentro de poco hará seis meses que Chus perdió a Brunito, su pequeño de cinco años por culpa de una maldita leucemia.
La semana pasada, en el grupo de duelo, nos contaba que ella sabe que se murió un niño....pero no su niño. Porque si piensa en que se murió su niño, su hijo, no puede con ello. No puede. No lo acepta, no lo entiende, no se resigna. No su hijo. No ese algo tan fantástico que era su hijo.

Nunca lo había pensado de esa manera pero yo también me siento así. No puede ser haber perdido a mi pequeña, a esa niña, a esa maravilla que tuve, no puedo haberla perdido.
Yo creo que es algo que ni se supera ni se puede superar, sólo puedo tratar de acostumbrarme a vivir sin ella. Pero ni lo entiendo ni lo acepto. Si ese es el objetivo del duelo, aceptarlo, conmigo está difícil.

Te echo de menos Vicky, qué duro cada día sin tí. Te quiero gordita, no me olvides por favor, mamá te espera.

lunes, 25 de abril de 2011

El dolor ajeno

Hace poco leí en el blog de alguna de vosotras, que a veces para una misma es casi más doloroso pensar el dolor de los demás que en el propio. Y es verdad. A mí también me pasa.

Y yo creo que en realidad lo hacemos porque nuestro propio dolor nos resulta tan insoportable que necesitamos pensar que hay más gente pasando por esto para poder aguntarlo. Debe ser una especie de escapatoria al sufrimiento, el triste consuelo de saber que hay otros como yo, que Vicky no ha tenido peor suerte que los demás, que la vida no es una mierda sólo para mí.

Te quiero princesa, cada día te echo de menos un poquito más.

jueves, 21 de abril de 2011

De vuelta a casa

Hola cariño

Papá y mamá han vuelto de vacaciones. Supongo que en un intento de encontrar algo de ilusión en este túnel tan negro en el que vivimos desde que tú te has ido....o quizá fue para cambiar de escenario, para creer que podíamos vivir otra película. Pero los protagonistas son los mismos, aunque el decorado haya sido otro.

Fue igual de duro despertar y no encontrate. Y no escucharte. Y preguntarme una y otra vez dónde estás, qué ha pasado. Qué horrible pesadilla de la que no logro salir.

No sé si voy a poder con esto, cariño, a veces creo que no puedo.
Si sólo pudiera saber que estás bien y que nos volveremos a ver...
Te echo de menos princesa, muchísimo, no te imaginas cuánto
Te quiero mucho Vicky

jueves, 7 de abril de 2011

Pienso

Pienso en Vicky, en María, en Brunín y en David.
Pienso en Diego, en Marcos, en Helena, en Ludmila, en Ainhoa, en Julia, en Anna, en Dunia, en Víctor, en Alejandro, en Marc, en David, en la pequeña de Isabel que no sé su nombre...
En todos aquellos de los que no sé ni sabré su nombre.

Pienso en sus papás y en sus mamás. Sobre todo en sus mamás.
Qué solitas nos hemos quedado sin ellos. Cómo duele vivir sin tí, Vicky.
Qué absurdo es el mundo sin vosotros.

Te quiero más que a nadie, más que a todo, te quiero para siempre Vicky.

domingo, 3 de abril de 2011

Hola princesa

Hola mi pequeña. Aquí está tu mami, echándote de menos, como siempre.
Cada paso que doy me recuerda a tí. Me recuerda que no estás y me hace nuevamente palpable el dolor.
Todos los días encuentro algo nuevo que me recuerda que te he perdido.
O veo a alguien a quien no veía desde que tú no estás.
O encuentro un juguete tuyo, o una cámara donde están tus fotos, o entro en un cuarto donde te veo en una foto, riéndote.
Y todo eso es una tortura para mí.
Qué difícil vivir sin tí, cariño mío.
Te quiero para siempre, Vicky, no lo olvides.